Computación en la Niebla

05/05/2021 41

Desde 2006 con la creación de Cloud, por Amazon, se nos ha permitido acceder a recursos de todo tipo, tener arquitecturas escalables a golpe de click y poder utilizarlos desde cualquier sitio. En 2008 Cisco anuncia IoT, internet de las cosas, aunque sus inicios se remontan a 1999, es una de las tecnologías que se va a beneficiar de Cloud. IoT va a permitir almacenar datos de sensores y actuar sobre ellos, permitir automatizar tareas y reaccionar en tiempo real a situaciones que anteriormente requerían de intervención manual.

Desde su surgimiento hemos escuchado como IoT se ha extendido a los ámbitos profesionales y personales, y como a raíz de estas nuevas necesidades han surgido o evolucionado el mundo de la sensorización y los protocolos de comunicación. Esto, junto con la combinación de toda esa información de sensores y su uso mediante Inteligencia artificial ha permitido el surgimiento de nuevos paradigmas.  Se han empezado a usar terminologías como Smarthome (casa inteligente) en la que nos permite regular de manera sencilla y automática el consumo energético, la bajada de persiana o la conexión del aire acondicionado entre otros.

A una escala mayor, en las ciudades surge el concepto de SmartCity (ciudad inteligente), y en el mundo industrial, se acuña la terminología Smart factories. El punto en común de todas ellas es la automatización, los datos y el uso de ellos, así como la toma de decisiones de manera automática.

Cada vez hay más dispositivos conectados a Internet y todos nos beneficiamos de ello. De hecho, se estima que en 2025 tendremos 75 billones de dispositivos conectados según Statista. En los inicios de tecnologías como IoT, la integración con Cloud, parecía suficiente, hasta que la necesidad del crecimiento exponencial de los datos, de una mayor rapidez, mejor comunicación y acciones en tiempo real, requiere en el mercado nuevos estándares.

Surge entonces el concepto de fog computing en 2012 o computación en la niebla con la misma filosofía que Cloud pero cubriendo las necesidades de la evolución de IoT, entre otros, que requiere de una menor latencia y un procesamiento de los datos en el origen. Normalmente se confunden o intercambian los conceptos de fog computing y edge computing cuando no son exactamente lo mismo, pero nos centraremos solamente en el concepto de fog computing para entender las diferencias con Cloud así como la necesidad de éste.

Se estima que en 2025 tendremos 75 billones de dispositivos conectados según Statista

Fog computing, se refiere a computación en la niebla, y es una nueva arquitectura en la que los datos, la computación y el almacenamiento se localizan en algún sitio entre la fuente de datos y Cloud. Las capas de fog consisten en redes de computación y dispositivos de almacenamiento como switches, routers y servidores. Estos dispositivos son los que se llaman fog nodes. Los nodos de fog más próximos a los dispositivos IoT, evitan el tráfico de red cruzado y ayudan a mejorar el problema de latencia que siempre es una desventaja en los sistemas tradicionales de Cloud. La capa de fog hace un preproceso de los datos y después los transporta a Cloud si existe una mayor necesidad de procesamiento.

Los ejemplos incluyen desde cambiar la configuración de un equipo, accionar los frenos de un tren, mandar alertas para una reparación de manera preventiva o frenar un coche autónomo en un semáforo. Por la naturaleza de ejemplos, parece claro que la toma de decisión y la ejecución de las acciones no pueden ser realizadas en Cloud, sino en dispositivos más cercanos a estos sensores que capturan la información.                        

La utilización de fog computing supone una serie de ventajas, respecto a Cloud, de las que se aprovechan tecnologías como IoT. En primer lugar, un procesamiento más rápido y en tiempo real dado que no es necesario recurrir a Cloud, sino que el procesamiento se hace de manera local. En segundo lugar, menos tráfico de red, que beneficia la comunicación, considerando el elevado número de dispositivos IoT en la actualidad y de cara al futuro. En tercer lugar una mayor eficiencia a la hora de desarrollar las aplicaciones y poder ejecutarlas donde sea necesario.

El surgimiento de fog computing provoca el surgimiento de nuevos estándares, impulsados por Cisco, que vienen a facilitar la comunicación entre los dispositivos y Cloud, en lo que a mejor latencia se refiere, así como a realizar los cálculos más sencillos en el origen, es decir, en los propios sensores o en un punto más cercano.

Es en 2012 cuando se diseña Openfog. Su principal objetivo es la definición de una arquitectura de referencia para el despliegue de redes de Fog Computing, que servirán de intermediación entre las redes de sensores y las aplicaciones en la nube. Openfog se fusionó en 2019 con Industrial Internet Consortium (IIC) y cuenta con con la colaboración de más de 300 participantes, entre los que están compañías como, Cisco, IBM, Huawei, AT&T e Intel.

Tal y como nos muestra un reciente informe de Cbinsights, son muchas las industrias que se pueden beneficiar de estas nuevas arquitecturas. En primer lugar, la medicina. Cualquiera de los dispositivos de medición de azúcar, presión arterial u otras métricas que tienen que ser enviadas y procesadas de manera continuada. Las decisiones y acciones se toman de manera más rápida y localmente gracias a fog.

Otra gran área de aplicación es el mercado de consumo y la logística, donde gracias a esta tecnología y la rápida evolución de los sensores el seguimiento de la distribución y el stock se puede realizar casi en tiempo real. Y otro gran ejemplo son las ciudades inteligentes.

En definitiva, la convergencia de diferentes tecnologías va a proporcionar oportunidades a nuevos modelos de negocio, así como cubrir las necesidades de negocio que cambian cada vez más rápido. Steve Jobs, ya apuntaba:

“Mantente cerca de tus clientes, tan cerca que seas tú el que les diga lo que necesitan mucho antes de que ellos se den cuenta”.