Covid-19 y el reto de la colaboración total

02/09/2020 33

Dentro de todas las acciones que se están realizando para frenar la expansión de la covid19, una en la que la tecnología puede ser un gran aliado, es el diseño de aplicaciones móviles que permitan hacer este rastreo de una manera mucho más sencilla. Esta idea surgió a primeros de año a raíz del éxito obtenido con aplicaciones similares en países como Singapur, que proporcionaron muy buenos resultados.

Diseñar una aplicación móvil no es una tarea compleja, pero sí que se tienen que tener en cuenta los distintos sistemas operativos (Android e iOS) de Google y de Apple respectivamente. La aplicación tiene que contar con una interfaz única para la comunicación vía bluetooth e implementar, en la medida de lo posible, las técnicas de encriptación necesarias para asegurar la privacidad de los datos del usuario.

Dada la situación mundial, Google y Apple se pusieron a colaborar a primeros de febrero para desarrollar una interfaz conjunta, y a finales de mayo ya estaba la API disponible. Esta permitía la interoperabilidad entre dispositivos, lo que supone un hito de colaboración sin precedentes. La tecnología de Apple y Google se basa precisamente en el protocolo BLE (Bluetooth Low Energy) técnica creada en 2006.

Cuando dos usuarios que llevan sus smartphones con el bluetooth activado y se encuentran cerca durante un tiempo (unos 15 minutos), intercambian una información conocida como baliza. Estas balizas de ambos móviles quedan almacenadas en un historial de los móviles que han estado en contacto. De este modo, las personas que den positivo en covid-19 podrán introducir esta información es la app, pudiendo alertar al resto de personas con las que mantuvo contacto.

En Europa se ha adoptado el modelo descentralizado para para el diseño de estas apps, por las ventajas que supone respecto a una mejor protección de la privacidad. Las aplicaciones europeas se basan en el protocolo DP-3T y se apoyan en las tecnologías de Google y Apple.

El protocolo DP-3T funciona a partir de IDs efímeras, cadenas rotativas semi-aleatorias que identifican a los dispositivos móviles. Cuando dos móviles se encuentran, intercambian estos identificadores en un registro de contactos.

Cuando hablamos de aplicaciones descentralizadas, esto quiere decir que los únicos datos que se almacenan lo hacen en el teléfono del usuario, y son datos encriptados que no serán usados, salvo si la persona en cuestión da positivo por covid-19. El resto de los móviles que hayan estado en contacto con esa persona recibirán un mensaje alertando de que una persona con la que estuvieron en contacto no dirá quién ni cuándo, ha dado positivo.

Cada país está desarrollando su propia aplicación y esto puede representar un reto para la Unión Europea de interoperabilidad entre aplicaciones. Lo ideal sería que la app de cada uno de los países no deje de funcionar y que no haya que descargarse la de otro país. En principio esta interoperabilidad será válida en los países que hayan optado por el modelo descentralizado.

Corona Warn, una aplicación alemana se lanzó en el mes de junio, avisa a los usuarios si han pasado a menos de 3 metros de una persona que ha dado positivo. La app dirá a los alemanes el riesgo de infección, una información a la que solo podrá acceder el usuario, y para que un ciudadano registre que ha dado positivo, tendrá que escanear un código QR que figura en el resultado del test.

El pasado mes de agosto, la adopción llegó a 16,4 millones de usuarios en un país de 83 millones de habitantes. Queda camino por recorrer, pero a día de hoy está suponiendo una ayuda clave para la lucha contra la expansión, tal y como reconoce Robert Koch, el instituto de epidemiología alemán.

En España Radar Covid se probó durante el mes de julio en La Gomera. Se hicieron oleadas de 300 contagios para ver la eficacia de la aplicación. Según la secretaria de estado de IA, el 61% de las personas que se les comunicó el contagio ficticio llegaron al final del proceso, notificando a las autoridades y cumpliendo la cuarentena.

Adicionalmente la aplicación dobla en resultados de detección a la de rastreo manual. Ha sido capaz de registrar 6,4 contactos estrechos de riesgo frente a los 3,5 detectado mediante el sistema manual. También se han acortado los tiempos de reacción a menos de 24 horas.

El modelo descentralizado, es el más respetuoso con la privacidad. Por el momento la Secretaria de Estado no se ha marcado un objetivo de descargas. En el piloto no se han detectado falsos positivos, y esto es algo que sí ha ocurrido en aplicaciones similares. Uno de los casos puede ser el de tener a dos personas separadas por una pared, la app en este caso generaría un falso positivo.

Sin duda, la app no va a resolver todos los problemas de expansión de la covid19, dado que se necesitan muchas más acciones, pero no cabe duda de que una vez más la tecnología está contribuyendo a resolver de manera mucho más eficaz la identificación de contactos. El trazado de estos contactos no depende sólo de la aplicación, sino que requiere de una infraestructura para detectar y entrevistar a cada caso positivo, así como la disponibilidad de realizar test con la suficiente rapidez.

La aplicación se lanzará en septiembre en todas las comunidades autónomas y el nivel de adopción será clave para su utilidad en toda España. La tecnología puede ser un habilitador extraordinario, pero está en manos de las personas la contribución a que su uso sea masivo, y más en un país con 17 comunidades autónomas, donde la colaboración será clave.

La tecnología está contribuyendo a resolver de manera mucho más eficaz la identificación de contactos.