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Inteligencia colectiva: Máquinas y humanos trabajando juntos

10/06/2020 57

La colaboración entre humanos y máquinas para luchar contra las crisis

El profesor Thomas Malone dirige el Centro de Inteligencia Colectiva del MIT. Este centro explora “cómo las personas y las computadoras pueden conectarse para que, colectivamente, actúen de manera más inteligente que cualquier otra persona, grupo o computadora”. Solemos pensar en la inteligencia como un rasgo de los humanos que nos permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarnos una idea determinada de la realidad. En un artículo del 2019 de Deloitte, el profesor Malone definía la inteligencia como la capacidad de alcanzar objetivos. Esto sugiere un tipo de inteligencia especializada y otro tipo de inteligencia más general.

La inteligencia especializada sería la capacidad de alcanzar los objetivos en situaciones específicas y la inteligencia general supondría lograr una amplia gama de objetivos en un gran número de situaciones. A todo esto tenemos que incorporar la Inteligencia Artificial (IA), que se puede definir como la ciencia e ingeniería que posibilita desarrollar máquinas y programas informáticos capaces de resolver problemas que normalmente requieren la inteligencia humana. Malone considera que incluso los programas más avanzados de IA poseen únicamente un tipo de inteligencia especializada. Un niño de cinco años posee un tipo de inteligencia general muchísimo más avanzada que los sistemas más potentes de IA.

Este es uno de los motivos por los que el planteamiento de Malone, proponiendo una inteligencia colectiva, resulta sumamente interesante. Malone destaca el inmenso potencial de unir los dos mundos. De hecho, Malone explica que casi todo lo que hemos realizado a lo largo de la historia no ha sido de forma individual sino como grupos, trabajando de forma conjunta. De cara al futuro, en esta colaboración entre humanos y máquinas, los humanos podrían continuar haciendo lo que los humanos hacen mejor —crear, imaginar, decidir cuál de nuestros muchos objetivos y proyectos priorizar en un mundo de recursos limitados—, mientras que la IA nos asistiría en nuestra toma de decisiones.

Un niño de cinco años posee un tipo de inteligencia general muchísimo más avanzada que los sistemas más potentes de IA.

Un ejemplo del valor que nos aportaría la IA podría ser ayudándonos a entender y pensar nuevas formas de explorar nuevos espacios científicos, médicos, económicos, geopolíticos y ecológicos mucho más complejos y difíciles. Para ello se formarían estas coaliciones en las que colaborarán humanos y potentes máquinas de IA. En este futuro híbrido, los humanos aumentados por la tecnología trabajarían cada vez con inteligencias más profundas y poderosas.

A este respecto, Matissa Hollister publicaba un artículo en Foro Económico Mundial explicando que en la crisis actual de la COVID-19 la acción humana y la innovación serán particularmente críticas para aprovechar el poder de la IA. Tanto para los tomadores humanos de decisiones como para los sistemas de IA, cada nueva información sobre nuestra situación actual es particularmente valiosa para informar nuestras decisiones en el futuro. Cuanto más eficaces seamos compartiendo dicha información, más rápidamente podremos vislumbrar el camino a seguir.

En este futuro híbrido, los humanos aumentados por la tecnología trabajarían cada vez con inteligencias más profundas y poderosas.

El artículo incluye algunos ejemplos de proyectos sumamente interesantes como el “COVID-19 Open Research Dataset” que proporciona el texto de más de 24.000 artículos de investigación, el “COVID-net open-access neural network” que trabaja de forma colaborativa para desarrollar un sistema para identificar COVID-19 en escáneres pulmonares, y una iniciativa solicitando a las personas que donen sus datos de modo anónimo que representan esfuerzos importantes para agrupar datos para que los sistemas de IA puedan examinar esta información e identificar patrones. Después será fundamental aplicar el conocimiento y la creatividad humana para realizar la abstracción que las máquinas no son capaces de realizar.

En conclusión, los esfuerzos para aprovechar las herramientas de Inteligencia Artificial durante la crisis actual y las futuras serán más efectivos cuando involucren la contribución y colaboración de humanos en equipos multidisciplinares.