La Inteligencia Artificial y la felicidad

19/08/2020 37

Coincidir con la persona que me gusta en las fiestas de un pueblo o una cena en el txoko con la cuadrilla y que nos den las tantas cantando, me genera más felicidad que un éxito empresarial. Este tipo de afirmaciones que a muchos nos cuesta admitir, describen la naturaleza de esos “momentos” que nos hacen ser felices.

Evidentemente cada uno tiene responsabilidades y obligaciones, y no siempre se pueden disfrutar de esos momentos. Pero independientemente de eso, actualmente, debido a las restricciones, las circunstancias que hacen que esos “momentos” ocurran, no se pueden dar. Por lo tanto, estamos limitados a que esa felicidad surja.

Estos días estoy paseando por mi pueblo, Algorta. Me cruzo con mucha gente conocida y nos saludamos con una sonrisa, un ¿Qué tal? Esas mismas personas que hace 2 meses nos hubiéramos saludado levantando la ceja o con un tímido “aupa”. La gente pasea feliz.

Los humanos necesitamos contacto.

Está fuera de toda duda que la Inteligencia Artificial está sirviendo en cada una de las fases de esta pandemia y está demostrando ser crucial en la lucha contra el virus. A la hora de identificar brotes, por ejemplo, los algoritmos de Inteligencia Artificial de la empresa BlueDot fueron capaces de alertar del virus en Wuhan días antes de que fuera confirmado por las autoridades chinas.

Además, también está demostrando ser esencial a la hora de parar esta pandemia o al menos a mitigar los daños. Herramientas para el diagnóstico, plataformas para la predicción y gestión de recursos sanitarios como la que ha creado nuestra empresa Sherpa.ai, sistemas para la detección de nuevos focos o Inteligencia Artificial aplicada a descifrar el genoma del virus y lograr la vacuna en un tiempo récord.

Durante el confinamiento, la tecnología en general también ha sido fundamental no sólo para que el mundo no se pare, teletrabajo, educación online… Sino también socialmente. Se nos habría hecho mucho más difícil psicológicamente el confinamiento sin esas videollamadas con amigos o familia, entrevistas online… Pero ya se ha pasado la novedad, la diversión de los primeros días y necesitamos el contacto con las personas.

Por lo tanto, las compañías tecnológicas tenemos un nuevo reto. El reto de aplicar la IA para crear herramientas que nos ayuden a volver a disfrutar de esos momentos que nos generan felicidad con garantía y seguridad. Seguridad y garantía de poder hacer esa vida y saber que no vas a contagiar a otros ni que te van a contagiar.

Para ello, están empezando a utilizarse nuevas aplicaciones como sistemas de medición de temperatura corporal sin intervención humana, sistemas de control de flujos de personas o test de detección de COVID-19 instantáneos basados en fotónica o en biometría vocal. Todos estos sistemas se usarán para evitar contagios.

Pero también se están anunciando nuevos sistemas para la trazabilidad “contact tracing” y en mi opinión, la utilización de esta funcionalidad debe ser siempre voluntaria. Además de que sea voluntaria, las compañías tecnológicas deberíamos de trabajar en algoritmos que permitan hacerlo de una manera segura y privada. Es decir, no deberíamos tener que elegir entre privacidad y seguridad.

Ahí está otro gran reto y la IA puede ayudar a resolverlo. Necesitamos disfrutar de una cena con la cuadrilla en el txoko, bailar en las fiestas del pueblo, viajar, celebrar un cumpleaños con la familia, asistir a una obra de teatro o poder ir a un concierto y acabar enamorándote de alguien que acabas de conocer.

Todos esos “momentos” que una “máquina” por sí misma no los puede crear y que son, en muchos casos, aquellos que nos proporcionan la felicidad. La IA por sí sola no nos la puede dar, pero quizá, gracias a ella se pueden generar esas circunstancias para volver a vivir esos “momentos” que nos hacen ser felices.