Navegación a Vela e Identidad Digital en Europa

16/09/2021 34

Este verano del 2021 es el momento de releer a Zygmunt Bauman en nuestro viaje digital:

«El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso de participar en la construcción de esas cosas. El amor está muy cercano a la trascendencia; es tan sólo otro nombre de impulso creativo, y, por lo tanto, está cargado de riesgos, ya que toda creación ignora siempre cuál será su producto final.»

Cuando navegamos a vela, el viento es el único motor que tenemos, y no es constante, ni en su dirección, ni en su intensidad. Adecuar el rumbo implica algunas veces virar o trasluchar, la importancia de comprender y saber realizar dichas maniobras es trascendente. La correcta ejecución de cada una de ellas nos hace sentir más seguros cada vez que salimos a navegar por lo que las practicamos frecuentemente para no que dudemos en ejecutarlas si la situación se complica.

Con un rumbo prioritario en el desarrollo de la economía digital global, la aplicación de la IA en los procesos de verificación de identidad es uno de los campos más prometedores, donde la aportación de agilidad, escalabilidad, y seguridad deben permitir desarrollar una serie de nuevos hábitos, y la creación una cultura digital plural, suma de la aportación consciente de múltiples personas.

En este propósito es de alta relevancia que el pasado 3 de junio del 2021 la Comisión Europea presentará la reforma del Reglamento eIDAS (electronic IDentification, Authentication and trust Services) que se corresponde con el Reglamento (UE) nº 910/2014 del parlamento y consejo europeos del 23 de julio de 2014.

La propuesta considera cómo en los últimos 7 años, la evolución de los sistemas de la información ha sido exponencial y se han realizado buenos aprendizajes sobre el uso de la normativa de la firma electrónica simple, firma electrónica avanzada y firma electrónica cualificada, la emisión de certificados cualificados y los servicios de confianza online.

La relevancia de esta propuesta sigue la línea estratégica europea en el desarrollo de productos y servicios digitales basados en conseguir un equilibrio constructivo entre la necesidad geopolítica de gobernanza, robustez, seguridad y resiliencia de los sistemas de información y el refuerzo de la privacidad, protección de los datos y derecho a la competencia de los ciudadanos.

Este equilibrio precisa del ajuste entre la velocidad de implementación de la innovación en el software y hardware, con la revisión y acomodación del marco jurídico-legal. La velocidad involucra a todos los sectores industriales y de servicios, públicos y privados y requiere que los pasos de identificación, autenticación y autorización para el uso de productos y servicios digitales estén presentes en la consciencia de todos los usuarios de aplicaciones móviles o web, o de utensilios digitales.

Un impulso creativo conjunto y las políticas industriales digitales.

Actualmente la información o divulgación sobre cómo el perfilado comercial es realizado gracias al avance de la IA, es muy escasa o poco clara para muchos de sus usuarios, y aunque el reglamento general de protección de datos (GDPR) está presente, su aplicación crea constantemente controversia en la balanza de algunas organizaciones entre el coste de la revisión de la arquitectura digital, los beneficios comerciales, y la multa por el no cumplimiento.

Como un viento inesperado, el descubrimiento de comportamientos éticamente cuestionables ha iniciado una corriente en la que muchos ciudadanos evitan usar los servicios digitales por miedo a potenciales amenazas en su privacidad o a su manipulación por la toxicidad del consumo o replicación de información falsa. Este viento basado en el miedo puede dirigir el velero hacia un puerto poco deseado, el avance de la brecha digital. Una brecha que aísla y que destruye oportunidades de mejora de conocimiento, y calidad de vida.

Y colateralmente, hacernos entrar en una espiral en la que, con menos usuarios, menor es la calidad del perfilado por menor número de datos diversos y en consecuencia aumento de sesgo y de falta de fiabilidad del sistema y, en sistemas expertos de una toma de decisiones basada únicamente en una parte de la población mundial.

Por lo tanto, urge trasluchar hacia un desarrollo tecnológico que promueva e incentive la consciencia y responsabilidad del usuario sobre la custodia e intercambio de sus datos de identidad. Los profesionales de las tecnologías de la información y comunicación adquieren el compromiso de dotar de estructura, solidez, y resiliencia a las aplicaciones de software para un uso seguro y eficiente de un hardware que aseguré que la fuente y el tratamiento de los datos sea confiable, diversa y evite la multiplicación exponencialmente de un error por sesgo.

Los ciudadanos de los países miembros, a partir de una identificación digital nacional reconocida en toda Europa, pueden compartir documentos electrónicos cuando precisen servicios digitales.

En este rumbo, el usuario de los servicios será el propietario del contenedor de los atributos de su identidad digital, la cartera digital. Ésta, como su equivalente físico, tendrá un diseño que garantizará una practicidad, un orden, y con su naturaleza digital intangible, una garantía de seguridad para el valor que contenga y el permitir el uso a discreción del propietario de sus atributos dependiendo de los servicios digitales, que se activarán con la obtención/verificación de estos atributos.

El modelo va más allá de la firma digital altamente necesaria y usada en relevantes intercambios digitales. El diseño de contratos inteligentes combinados con motores de IA permitirá que esta activación de servicios digitales no tenga ninguna fricción para el usuario garantizando privacidad y autonomía de elección y acción como propietario de los atributos.

Así surgen varios elementos alta innovación en la creación de las carteras digitales y la custodia de credenciales, en la colaboración entre sectores públicos y privados para la definición de los formatos de los diversos atributos y de las acciones representativas en entornos multimedia y multicanal, en los que la autenticación y autorización se puede desarrollar en asistentes personalizados de voz, e imágenes de altísima resolución con diseños de garantía de privacidad de IA.

Iniciamos la era de la convergencia y evolución del desarrollo blockchain con IA e IoT. Por ejemplo, usando redes descentralizadas, los modelos de aprendizaje se pueden entrenar localmente en diversos países, y solo las mejoras se pueden combinar en la nube sin intercambio de datos sensibles y agregarse a un modelo global que se puede perfeccionar con las actualizaciones, esta arquitectura permitirá democratizar la privacidad de datos sin renunciar a la potencia de la IA, ganando equilibrio en la maniobra de traslucha.

Desde el 3 de junio, seguimos nuestro viaje en el desarrollo digital, en la era del amor líquido se presenta una oportunidad de desarrollo de un mundo más equilibrado y sostenible en riqueza y salud que podría iniciarse con la propuesta de políticas industriales para el entorno digital en Europa que incentiven aceleradamente la economía en el marco de la Identidad Digital basada en los valores éticos fundamentales, y en el impulso creativo conjunto el conocimiento funcional, digital y legal minimizando líquidamente los riesgos en la traslucha como buenos navegantes.