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Si queremos grandes productos de tecnología, necesitamos más artistas

17/06/2020 40

Este año Jony Ive vuelve a coger el mando de los equipos de diseño de Apple. Es una gran noticia para todos los que amamos los productos con una excelente experiencia de usuario.

Las compañías de tecnología, por lo general, nunca han tenido relaciones fuertes con los artistas. Por el contrario, se enfocan en la ingeniería, dejando el diseño casi como una tarea para el final. Sin embargo, si vamos a construir grandes productos, tenemos que invertir la fórmula, imaginando un gran diseño de producto y después desarrollando la tecnología para conseguirlo. Este artículo va de eso, de la importancia de los artistas para el mundo de la tecnología.

Básicamente, un producto excelente empieza con tres principios guías:

  1. Imaginar una gran experiencia de usuario.
  2. Encontrar la suficiente tecnología para crear esa experiencia
  3. Quitar cualquier cosa que no sea esencial para esa experiencia.

1. Busca una gran experiencia: Un producto debe comenzar en la UX y no en la tecnología.

“Los productos deben empezar desde la experiencia de usuario y no desde la tecnología.” Eso fue la respuesta de Steve Jobs a un miembro hostil del público desafiando a Apple sobre su decisión de rechazar una tecnología en particular. Su punto fue muy claro: la tecnología por sí misma no cambia el mundo. La tecnología al servicio de una experiencia de usuario podría cambiarlo.

Quizá a mucha gente le sorprenda que el fundador de una compañía puntera en IA adopte la postura de Jobs. Al final, mi compañía construye una gran tecnología. Pero Jobs tenía razón.

Debemos buscar una experiencia única. Debemos hacer que el usuario sienta.

Normalmente, los ingenieros son muy buenos creando tecnología para solucionar problemas. Si queremos crear productos innovadores que conmuevan a las personas, tenemos que incluir a los artistas.

Cuando digo artistas, no me refiero sólo a diseñadores gráficos. Ellos son necesarios, por supuesto, pero me refiero a artistas en diferentes disciplinas — diseñadores, músicos, fotógrafos, directores de cine, guionistas, etc.

2. Busca la tecnología suficiente que sea capaz de dar vida a una gran experiencia de usuario.

Primero, tenemos que imaginar una experiencia de usuario extraordinaria. Sólo una vez que la tenemos, debemos buscar la tecnología necesaria para conseguir la mejor experiencia. Ni más ni menos.

Un gran producto no se basa en algoritmos más complejos o en técnicas más innovadoras. Nunca me gustaron las comparativas de productos basadas exclusivamente en especificaciones técnicas, procesador, memoria, etc. La imposición técnica nunca creó grandes productos. Sólo sirve para productos corrientes.

Esta lucha de características me trae a la cabeza el famoso anuncio de Pirelli en el que aparecía Carl Lewis en posición de salida, pero en lugar de calzado adecuado tenía zapatos de tacón y decía: La potencia sin control no sirve de nada.

Del mismo modo, una gran tecnología sin una gran experiencia de usuario no es nada.

3. Quita el resto de cosas que no sean esenciales para esa experiencia.

La diseñadora de moda Coco Chanel supuestamente dijo, “Antes de salir de casa, mira en el espejo y quita una cosa.” Ella sabía que la elegancia se alcanzaba a través de la simplicidad.

Tengo esta discusión con mi equipo con frecuencia. No paro de escuchar ideas para añadir y mejorar el producto. Por qué no añadimos esta funcionalidad o esta otra, a la gente le gustaría. No paro de decir no. En realidad, lo empeorarían, no lo mejorarían. 

Es un concepto difícil de transmitir y de explicar, cuando uno mismo en su mente lo ve tan claro.  Añadir algo es la mejor manera de conseguir empeorar un producto, de empeorar su percepción y comprensión, de generar confusión y frustración, y en definitiva de empeorar la experiencia de usuario (ver la Ley de Hick). Para hacer un gran producto, debemos buscar la esencia de la experiencia del usuario y quitar todo lo demás, para que el producto pueda verse y comprenderse.

Esto lo explica bien un antiguo anuncio de Volkswagen. Comenzaba con la palabra “Never” (Nunca) junto a una foto de un VW Beetle de dos colores. En las primeras líneas decía, “Nunca haríamos un Volkswagen de dos colores con cromados” y seguía “No es que la versión cromada sea fea, sólo que no hace que el coche ande mejor.”  

O, como dijo el gran diseñador de Braun, Dieter Rams, en sus célebres 10 Principios del Buen Diseño: “Less but better.” (Menos pero mejor.)

Nunca comiences una guerra de características con la competencia. Inicia una Guerra de Experiencia de Usuario.

Durante años, las compañías de tecnología han competido por las características y funciones. Quién podía añadir más a un producto. Esas guerras de características crearon productos complejos, no mejores. Esa no es la guerra que queremos tener hoy. Por el contrario, necesitamos empezar la Guerra de la Experiencia de Usuario, luchando para crear productos que sea un deleite usar.

Siempre me he resistido a la idea de que “hecho es mejor que perfecto.” Para mí, si sabes cómo es la perfección, la puedes conseguir. Puedes tenerlo hecho y perfecto. Esa perfección es la base del tercer principio, y está capturada en las palabras de Antoine Saint-Exupéry: “La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar.”

Otro día hablaré de la belleza, pero como para mí los conceptos de belleza y de experiencia de usuario están tan unidos, me gustaría mencionar una frase del arquitecto Leon Battista Alberti: “La belleza es aquella armonía razonada de todas las partes de un cuerpo, de tal manera que nada pueda ser añadido, sustraído o alterado, sino para peor efecto.” (De re aedificatoria, Libro VI, secc. 2).