Tendencias, Propósito y Disrupción

10/03/2021 55

El reloj de pared.

En este inicio del 2021 ya conocemos y asumimos las ventajas y desventajas de combinar espacio y tiempo entre todos los habitantes de un mismo hogar. En un acto de distracción hemos revisado y reubicado muebles, y elementos varios, que más allá de la función de decorar, muchos han pasado a ser elementos prácticos. Esto es lo que le ha sucedido al reloj de pared, el cual permite visualizar en todos los puntos de una estancia este gran intangible que nos ordena y nos rige, el tiempo.

Y como miramos a un reloj de pared, el inicio de cada año es el mejor momento para mirar atentamente desde todos los ángulos, con una visión estratégica, cuál será la tendencia tecnológica.

Según el diccionario de la lengua española la palabra tendencia proviene de tender ‘propender’, es decir, la propensión o inclinación de las personas y las cosas hacia determinados fines, la fuerza por la cual un cuerpo se inclina hacia otro o hacia alguna cosa, la idea religiosa, económica, política, artística, etc., que se orienta en determinada dirección. El inclinarnos hacia determinados fines y en determinada dirección nos permitirá seguir evolucionando hacia nuestro propósito con una mayor o menor complejidad.

Si a la palabra tendencia le unimos la palabra tecnología, debemos ser conscientes que los ciclos de evolución son cortos, entre 6 meses a un año y que provocan cambios considerables en un camino en continua construcción de madurez. Los ciclos de evolución y la madurez del software dependen del equipo humano que lo modele y lo respete en su fin. Estar a la vanguardia en tecnología podemos interpretarlo como el hecho de tener un reloj de pared muy presente, robusto, riguroso y con un mecanismo dotado de alertas para seguir su tendencia.

El trabajo a distancia y la madurez del software.

En el contexto actual tendemos socialmente a adoptar el cambio en el uso del espacio, donde la separación entre el espacio físico del trabajo y el del ocio se ha diluido, y se elevan los porcentajes de personas que van a trabajar o estudiar desde el hogar. Intuimos ya con claridad que esta tendencia se mantendrá incluso cuando acabe la pandemia.

Esta tendencia social, acelera la tendencia exponencial en el uso residencial y profesional del software en sus múltiples variantes. Y con ello, la evolución de los algoritmos de software de autoaprendizaje y de las máquinas inteligentes que impulsan el desarrollo del software, que, asistido por IA, permite automatizar su mejora en resiliencia y robustez, y, por lo tanto, en su “auto-maduración”. Esta mejora continua en calidad y seguridad tiene el propósito de ayudar a reducir la complejidad que se genera cuando debemos gestionar tiempos personales y profesionales en un mismo espacio, y a veces tiempo.

La palabra “madurez” está formada por raíces latinas y significa la cualidad del que ha alcanzado el desarrollo esperado. Sus componentes léxicos son “maturus” (en sazón o en su tiempo adecuado) y el sufijo “-ez”. La madurez del software, como en el caso del ser humano, no depende de su edad sino de su capacidad de ganar experiencia, así como del foco y la responsabilidad de los que las desarrollan con propósito.

Nuestra mirada hacia el software ha cambiado, ya no es una mirada hacia un objeto concreto físico que ya ha madurado para usarse siempre para lo mismo, como en el caso de los objetos de decoración, sino que ya lo podemos ver en su evolución y colocarlo, como hemos hecho con los elementos de decoración de nuestra casa, en nuestros mejores entornos, donde nos ofrezca la necesaria practicidad.

La ética y la arquitectura digital

El reconocimiento de esta aportación de practicidad, de simplificación a nuestras vidas y de su desarrollo exponencial son motor de reflexión, y nos orientan a un trabajo de mayor alcance y profundidad en el campo de la privacidad y la protección de datos, del origen de las fuentes de la información y de la comprensión del impacto de la (tele-) comunicación tanto por sus mecanismos como por la veracidad de sus mensajes.

Tenderemos a comunicar más claramente sobre la ética en el entorno del desarrollo y uso de la IA, para asegurar, por ejemplo, como con las técnicas de análisis de datos, con redes neuronales recurrentes para pronósticos con alta confiabilidad permitirán encontrar patrones ocultos y pronósticos concretos para una toma de decisión empresarial más precisa e idealmente más responsable para todos.

Esta necesidad de confiabilidad, responsabilidad y consciencia dota de relevancia a la tendencia cada vez más real sobre la convergencia del blockchain con el desarrollo de la IA. Los valores que se promueven desde las aplicaciones descentralizadas, como son la confianza, democratización, colaboración y transparencia ya tienden a unirse en los desarrollos “Global Edge-based AI” o lo que llamamos la IA basada en bordes que aportaran agilidad, escalabilidad y automatización.

En un cerrar y abrir de ojos en este año, nuestro reloj de pared, nos irá mostrando que tenderemos a dar prioridad al conocimiento y uso adaptativo en nuestras vidas del software. Además, veremos el desarrollo de una arquitectura de software inteligente que se conectará de forma descentralizada, dotando de más transcendencia a la información o al conocimiento transmitido, y que aportará un mayor valor a la capa de interacción humana a través de la voz, del tacto y del oído, más allá de la vista, donde ya no serán tan relevantes la gafas que usemos para poder ver hologramas, sino el uso del espacio y este modelado en el software para proyectar lo que se precise.

Veremos un software más accesible, independientemente de cuántos de los cinco sentidos podamos usar, rompiendo cada vez más las barreras del tiempo y del espacio, y permitiéndonos gestionar más fácilmente el impacto físico-emocional-social-económico de las distancias y las diferencias horarias, para dar prioridad a la salud y al bienestar, abarcando también la salud del planeta como nuestro principal propósito global en los siguientes años.